Hola compañeros!!!
Yo egresé de la carrera de Contador Público en el año 97, me desempeñé como auxiliar de contador durante un año, al siguiente por necesidades personales tuve que cambiar de lugar de residencia, aunque en el mismo estado y la única oportunidad de trabajo que tuve en ese entonces fue en la docencia, al año siguiente regresé a la Capital ejerciendo mi carrera como Contador, pero cuando habían pasado 10 meses me llega la oportunidad de integrarme a la DGETI, en un principio estuve desempeñando actividades administrativas y pasados 2 años retomé, si así lo podemos decir, la docencia. En un principio me fue muy difícil adaptarme a estar frente a grupo, mi inexperiencia y la falta de conocimientos pedagógicos fueron factores para que me fuera complicado. Recuerdo que en un principio adopté la técnica expositiva y el modelo totalmente conductista, la clase la iniciaba yo, la desarrollaba yo y por supuesto la cerraba yo, además preparaba las clases prácticamente un día antes y como no me sentía segura pues llegaba a clase con temor de no saber que decirles a mis alumnos. Al terminar el semestre me sentía mal ya que consideraba que no había cumplido mi labor docente como debería de ser. Pero con el paso del tiempo me di cuenta de que no estaba dejando ni un granito de arena en mis alumnos, y eso no era lo que yo quería. Así que me propuse corregir los errores que estaba cometiendo, el pretexto de “no soy maestra de carrera” ya no se valía y si estaba frente a grupo tenía que dar el 100%. Primero que nada me organicé, tomé un curso para elaborar guías de aprendizaje, después investigué herramientas didácticas para aplicarlas con mi grupo, busqué información de los temas que impartiría, es decir, me puse a preparar mi material. Ahora llego con gusto a clase, me siento segura al estar frente a grupo, en pocas palabras me siento orgullosa de ser maestra.
Me gustaría compartir con ustedes algo que me ha llenado de orgullo, a partir de la reforma del 2004 dio inicio también el programa de tutorías con el cual un maestro acompaña a todo un grupo durante su paso por el nivel medio superior. En el 2005 me designan como tutora de un grupo y a partir de entonces iniciamos nuestro camino juntos. Durante los primeros dos semestres desertaron un total de 20 alumnos y eso me entristeció mucho ya que sentí que no estaba llevando a cabo el programa como debía. Me esforcé y aunque en el camino se tuvieron que dar de baja 4 alumnos más por problemas de reprobación, puedo decir con satisfacción que en junio pasado vi realizar sus sueños a 27 jóvenes, de los cuales algunos maestros no pensaban que lograran salir.
Este tipo de satisfacciones son las que me motivan a mejorar cada día mi desempeño docente.
Saludos y hasta pronto!!!
jueves, 11 de diciembre de 2008
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